La enfermedad periodontal es una de las causas más frecuentes de pérdida de dientes en adultos, y sin embargo mucha gente no sabe identificar sus primeros signos hasta que ya está en una fase avanzada. En esta guía te explicamos qué es la periodoncia, cómo se diferencia la gingivitis de la periodontitis, cuáles son sus causas, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen en la Clínica Dental Barrigón.
¿Qué es la periodoncia?
Índice de Contenidos
La periodoncia es la especialidad odontológica que estudia y trata las estructuras que sostienen el diente —encía, ligamento periodontal, hueso alveolar y cemento radicular—, conocidas en conjunto como periodonto. Cuando estas estructuras se inflaman o se destruyen por una infección bacteriana, hablamos de enfermedad periodontal, que puede ir desde una inflamación leve y reversible de la encía hasta la pérdida progresiva del hueso que sostiene el diente.
El periodonto: qué sostiene realmente tus dientes
El diente no está simplemente «clavado» en el hueso. Está unido a él mediante el ligamento periodontal, un tejido conectivo que actúa como amortiguador ante las fuerzas de la masticación, anclado por un lado al cemento radicular (que recubre la raíz) y por otro al hueso alveolar. La encía es la parte visible que protege y sella todo este sistema frente a las bacterias de la boca. Cuando cualquiera de estas estructuras se ve comprometida por una infección mantenida, el diente pierde soporte, se mueve y, en los casos más avanzados, puede llegar a perderse.
Gingivitis vs. periodontitis: la diferencia que lo cambia todo
La gingivitis es la inflamación de la encía sin pérdida de hueso, y es completamente reversible con una buena higiene y una limpieza profesional. La periodontitis, en cambio, implica ya pérdida de hueso e inserción alrededor del diente, un daño que no se regenera de forma espontánea. Esta distinción es la más importante de toda la periodoncia: cuanto antes se trate una gingivitis, más fácil es evitar que progrese a periodontitis, una enfermedad crónica que puede tratarse y estabilizarse, pero que requiere seguimiento y mantenimiento a largo plazo para reducir el riesgo de que progrese o reaparezca.
- Gingivitis: encía enrojecida, inflamada y que sangra con facilidad al cepillado, pero sin pérdida de hueso. Reversible.
- Periodontitis: además de la inflamación, hay pérdida progresiva de hueso e inserción, formación de bolsas periodontales entre el diente y la encía, y con el tiempo, movilidad dental. No es reversible, pero sí controlable con tratamiento y mantenimiento.
Causas y factores de riesgo
La enfermedad periodontal está asociada a la acumulación de biofilm bacteriano alrededor de dientes y encías. No es simplemente una cuestión de «placa que se convierte en sarro»: la respuesta inflamatoria del propio organismo frente a ese biofilm, junto con determinados factores de riesgo, es lo que determina si la enfermedad aparece y cómo de rápido progresa. Entre esos factores destacan:
- Tabaco: es uno de los factores de riesgo más determinantes, tanto en la aparición como en la progresión de la enfermedad, y además dificulta la respuesta al tratamiento.
- Diabetes mal controlada: existe una relación bidireccional bien documentada entre diabetes y periodontitis — la diabetes empeora la enfermedad periodontal, y la periodontitis, a su vez, dificulta el control glucémico.
- Predisposición genética: hay pacientes con una respuesta inmunitaria más intensa frente al mismo biofilm, lo que explica que algunas personas con buena higiene desarrollen igualmente periodontitis, a veces incluso a edades jóvenes.
- Embarazo: los cambios hormonales aumentan la sensibilidad de la encía a la placa bacteriana, como explicamos en ¿puedo ir al dentista si estoy embarazada?.
- Bruxismo y fuerzas oclusales excesivas: no causan periodontitis por sí solos, pero cuando ya existe una encía con inflamación activa, pueden acelerar la pérdida de soporte del diente — puedes leer más en cómo afecta el estrés a tu boca.
- Edad: el riesgo aumenta con los años, en parte por la exposición acumulada a factores de riesgo — un tema que tratamos en cuidado dental para personas mayores.
- Restauraciones mal ajustadas: coronas, empastes o prótesis con márgenes desajustados favorecen la acumulación de biofilm en zonas difíciles de limpiar.
Síntomas de la enfermedad periodontal
La periodontitis avanza con frecuencia sin dolor, lo que explica que muchos pacientes lleguen a fases avanzadas sin haberlo notado antes. Los signos a los que prestar atención son:
- Sangrado de encías al cepillarte o al usar hilo dental — no es normal, aunque sea leve. Lo explicamos en detalle en por qué sangran las encías.
- Encía inflamada, roja o dolorida alrededor de uno o varios dientes — un síntoma que detallamos en encía inflamada alrededor de un diente.
- Retracción de las encías, con dientes que parecen «más largos» — puedes leer más en retracción de encías.
- Mal aliento persistente que no mejora con el cepillado habitual.
- Movilidad dental o sensación de que los dientes se separan o cambian de posición.
- Sensibilidad en la raíz expuesta por la retracción de la encía.
Cómo se clasifica la periodontitis: estadios y grados
La odontología actual clasifica la periodontitis mediante dos ejes independientes: el Estadio, que mide la gravedad y la cantidad de daño ya producido, y el Grado, que estima la velocidad de progresión y el riesgo futuro de la enfermedad. Este sistema, adoptado internacionalmente desde 2018, sustituyó a la antigua clasificación de «leve, moderada o severa» porque dos pacientes con la misma cantidad de hueso perdido pueden tener pronósticos muy distintos según lo rápido que esté avanzando la enfermedad.
- Estadios (I a IV): van desde una pérdida de hueso inicial y leve (Estadio I) hasta una pérdida avanzada con riesgo de perder el diente (Estadio IV). Se basan en la cantidad de hueso perdido, la profundidad de las bolsas y el número de dientes afectados.
- Grados (A, B o C): estiman si la enfermedad progresa lentamente (Grado A), a un ritmo moderado (Grado B) o rápidamente (Grado C), y tienen en cuenta factores como el tabaco, la diabetes o los antecedentes familiares. Es lo que explica que algunos pacientes jóvenes, sin apenas placa visible, desarrollen formas de periodontitis rápidamente progresivas.
En la práctica, para explicártelo de forma sencilla en consulta, seguimos hablando de afectación «leve, moderada o avanzada» — pero detrás de esa descripción está siempre esta clasificación por estadios y grados, que es la que realmente guía el plan de tratamiento y la frecuencia de mantenimiento que te recomendamos.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad periodontal?
- Sondaje periodontal: con una sonda milimetrada se mide la profundidad del surco entre el diente y la encía en varios puntos de cada pieza. Un surco sano mide entre 1 y 3 mm; profundidades mayores pueden indicar la presencia de una bolsa periodontal, aunque este dato debe interpretarse siempre junto con el nivel de inserción clínica, el sangrado al sondaje y la radiografía, no de forma aislada.
- Valoración del sangrado al sondaje, un indicador clave de inflamación activa.
- Estudio radiográfico, para valorar el nivel de hueso alrededor de cada diente y detectar la pérdida ósea que no se aprecia a simple vista.
- Valoración de la movilidad dental y de la oclusión.
- Historia clínica general, incluyendo tabaco, diabetes y otros factores de riesgo relevantes, necesarios para determinar el Grado de la enfermedad.
Periodoncia y salud general: una relación en dos direcciones
La enfermedad periodontal no se queda solo en la boca, aunque conviene distinguir con precisión el tipo de relación en cada caso. Con la diabetes existe una relación bidireccional bien establecida: cada una puede empeorar el control de la otra. Con el riesgo cardiovascular y con el parto prematuro o bajo peso al nacer en el embarazo, la evidencia muestra una asociación epidemiológica —las personas con periodontitis presentan con más frecuencia estos problemas—, sin que esto implique necesariamente una relación de causa-efecto directa y exclusiva. En cualquier caso, mantener la salud periodontal bajo control forma parte del cuidado de la salud general, no solo de la sonrisa.
Tratamiento de la enfermedad periodontal
Fase inicial: raspado y alisado radicular
Es el tratamiento base, respaldado por la evidencia científica actual, para toda periodontitis: consiste en eliminar la placa y el cálculo por debajo de la encía, alisando la superficie de la raíz para dificultar que las bacterias vuelvan a adherirse. En el lenguaje habitual de consulta —y así lo veréis también en nuestro artículo sobre curetaje dental— este procedimiento se conoce a menudo como «curetaje». Conviene precisar que el curetaje gingival propiamente dicho (raspar también el tejido interno de la bolsa) es una técnica que la evidencia actual no recomienda como paso añadido, porque no mejora el resultado del raspado y alisado radicular por sí solo; lo que realmente se realiza hoy en la inmensa mayoría de los casos es raspado y alisado radicular.
Reevaluación
Semanas después del raspado y alisado, se vuelve a sondar la boca para comprobar la respuesta al tratamiento frente a unos objetivos clínicos concretos: reducción del sangrado y de la profundidad de las bolsas. Es esta reevaluación, y no el Estadio de partida por sí solo, la que determina si el tratamiento no quirúrgico ha sido suficiente o si es necesario avanzar a un siguiente escalón terapéutico.
Cirugía periodontal
Cuando la reevaluación muestra bolsas persistentes que no han respondido al tratamiento no quirúrgico —más habitual, aunque no exclusivo, en casos más avanzados—, puede ser necesaria una cirugía de acceso para limpiar en profundidad zonas de difícil alcance, o técnicas de regeneración ósea en defectos concretos.
Injerto de encía
Cuando la retracción gingival ha dejado la raíz expuesta o compromete la estética, se puede plantear un injerto de encía para recuperar cobertura y proteger la raíz frente a la sensibilidad y el desgaste.
Mantenimiento periodontal
El tratamiento activo no es el final del camino: la periodontitis requiere mantenimiento periódico de por vida, con limpiezas profesionales más frecuentes que en un paciente sin antecedentes periodontales. La frecuencia exacta se ajusta según el Grado de progresión de cada paciente, para reducir el riesgo de que la enfermedad progrese o reaparezca.
Mitos comunes sobre la periodontitis
- «Si no me duele, no tengo nada.» Falso: la periodontitis avanza con frecuencia sin dolor hasta fases ya avanzadas. El sangrado, aunque no duela, ya es una señal de alarma.
- «Sangrar al cepillarme es normal si me cepillo fuerte.» No lo es: una encía sana no sangra, ni cepillándose con cierta firmeza. El sangrado indica inflamación.
- «Una vez tratada, la periodontitis desaparece para siempre.» No exactamente: puede tratarse y estabilizarse, pero requiere mantenimiento periódico de por vida para reducir el riesgo de que progrese o reaparezca.
- «Solo afecta a personas mayores.» No es así: existen formas de periodontitis de progresión rápida (Grado C) que aparecen en personas jóvenes, especialmente cuando hay predisposición genética o tabaquismo.
Periodoncia en Valladolid: por qué elegir la Clínica Barrigón
En la Clínica Dental Barrigón realizamos un diagnóstico periodontal completo, con sondaje, estudio radiográfico y valoración de factores de riesgo, para determinar el Estadio y el Grado de cada caso antes de plantear cualquier tratamiento. Coordinamos el abordaje periodontal con los departamentos de odontología conservadora, implantes dentales y prótesis cuando el caso lo requiere, y planteamos un programa de mantenimiento personalizado según el nivel de riesgo de cada paciente.
Si tienes sangrado de encías, movilidad dental o te han diagnosticado periodontitis, la primera visita en la Clínica Dental Barrigón es gratuita y sin compromiso. Llámanos al 983 397 823 o escríbenos a info@clinicadentalbarrigon.com.
Artículo elaborado por el equipo clínico de la Clínica Dental Barrigón. La información contenida tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración personalizada de un especialista.
Preguntas frecuentes sobre la periodoncia
¿Cuál es la diferencia entre gingivitis y periodontitis?
La gingivitis es inflamación de la encía sin pérdida de hueso, y es reversible. La periodontitis implica ya pérdida de hueso alrededor del diente y no se cura por completo, aunque sí se controla con tratamiento.
¿Duele el tratamiento de raspado y alisado radicular?
Se realiza con anestesia local si es necesario, por lo que no duele durante el procedimiento. Puede haber sensibilidad los días posteriores.
¿Se puede curar la periodontitis definitivamente?
No de forma definitiva, pero sí se controla y estabiliza con tratamiento y mantenimiento periódico, evitando que progrese y se pierdan más dientes.
¿Con qué frecuencia debo ir al dentista si tengo periodontitis?
Con más frecuencia que un paciente sin antecedentes periodontales, habitualmente cada 3-4 meses, según el nivel de riesgo y la respuesta al tratamiento de cada paciente.
¿La periodontitis puede hacer que pierda dientes?
Sí, en fases avanzadas sin tratar, la pérdida de hueso puede llegar a comprometer la estabilidad del diente hasta el punto de perderlo. Por eso el diagnóstico y tratamiento tempranos son tan importantes.
¿La periodontitis afecta a la salud general, más allá de la boca?
Existe una relación documentada con la diabetes, el riesgo cardiovascular y, en el embarazo, con el riesgo de parto prematuro. Mantener la salud periodontal forma parte del cuidado de la salud general.








