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El invierno en Valladolid no pasa desapercibido: el frío seco, las heladas matinales y la niebla densa que cubre el Pisuerga son parte del paisaje habitual. Y aunque forman parte de nuestra identidad, también pueden influir en cómo responde la boca a las bajas temperaturas. Muchas personas notan molestias al respirar aire muy frío o al tomar bebidas calientes, y aunque estos síntomas son comunes, no deben considerarse “normales”. Comprender cómo afecta el frío a los dientes es clave para prevenir complicaciones y mantener una buena salud bucodental durante los meses más duros del año.

 

Por qué el frío aumenta la sensibilidad dental

La sensibilidad al frío se produce cuando la dentina queda expuesta y los túbulos dentinarios transmiten estímulos térmicos hacia la pulpa. Según la teoría hidrodinámica de Brännström, los cambios de temperatura generan un movimiento del fluido dentro de esos túbulos, lo que desencadena un dolor breve, intenso y localizado.

Esto no significa que el frío esté “dañando” el diente en ese momento, sino que suele existir una condición previa que lo hace más vulnerable, como por ejemplo:

  • Desgaste del esmalte por abrasión o erosión
  • Recesiones gingivales con exposición radicular
  • Lesiones de caries incipientes o cuellos dañados
  • Carillas o restauraciones antiguas con filtración marginal
  • Microfracturas o grietas en dientes o empastes muy desgastados

En estos casos, el frío actúa como desencadenante de un dolor que revela una alteración previa que conviene valorar y tratar.

Encías más vulnerables en invierno: qué factores influyen

No es el frío por sí mismo el que inflama las encías, sino una serie de factores que suelen intensificarse durante el invierno y que pueden influir en la salud periodontal:

  • Menor exposición solar y posible descenso de los niveles de vitamina D
  • Mayor tendencia a la respiración oral por el aire frío
  • Ambientes secos por el uso continuado de calefacción
  • Mayor frecuencia de infecciones respiratorias y medicación asociada

Estos factores se asocian a una mayor sequedad de la mucosa, pueden dificultar el control de placa y favorecer la inflamación gingival. En pacientes con gingivitis o periodontitis previa, el invierno puede ser una época en la que los signos de inflamación se hagan más evidentes.

Si observas sangrado al cepillarte, inflamación o molestias en las encías, es recomendable una valoración en una unidad especializada en periodoncia para realizar un diagnóstico preciso y establecer el plan de tratamiento más adecuado.

¿El frío empeora el bruxismo?

La evidencia científica disponible no indica que el frío sea una causa directa de bruxismo. El bruxismo es un hábito parafuncional multifactorial, en el que intervienen factores como el estrés, la ansiedad, la calidad del sueño y determinadas características individuales.

Lo que sí puede ocurrir es que, durante el invierno, algunas circunstancias que influyen en el bruxismo se vean modificadas: cambios en las rutinas, mayor estrés, peor descanso o una mayor tensión muscular. En personas predispuestas, esto puede traducirse en un aumento de la actividad parafuncional y, con ello, de la sintomatología.

Los signos y síntomas que deben ponernos en alerta incluyen:

  • Dolor o cansancio mandibular al despertar
  • Desgaste evidente en las superficies dentarias
  • Cefaleas tensionales frecuentes
  • Ruidos o chasquidos articulares al abrir o cerrar la boca

En estos casos, es recomendable valorar el posible bruxismo para prevenir daños estructurales en los dientes y sobrecargas musculares o articulares.

¿Puede el frío provocar microfracturas en los dientes?

Los cambios bruscos de temperatura no suelen fracturar dientes sanos, pero sí pueden generar tensiones en aquellos que ya están debilitados o que presentan restauraciones antiguas. Con el tiempo, estas tensiones pueden favorecer la aparición de pequeñas grietas o microfisuras.

Estas microfracturas pueden manifestarse como:

  • Molestias al masticar ciertos alimentos
  • Sensibilidad localizada al frío o al calor
  • Pequeñas líneas visibles en la superficie del diente

Detectar y tratar estas situaciones de forma temprana ayuda a evitar fracturas mayores o problemas pulpares en el futuro.

Mayor riesgo de caries durante el invierno

En invierno tienden a cambiar ciertos hábitos que pueden aumentar el riesgo de caries si no se compensa con una buena higiene oral. Entre ellos destacan:

  • Mayor consumo de bebidas calientes azucaradas
  • Incremento de dulces, especialmente en época navideña
  • Sensación de boca seca por ambientes calefactados y respiración oral frecuente

La saliva es uno de los principales mecanismos de defensa frente a la caries. Cuando la boca está más seca de lo habitual, su función protectora se ve alterada y aumenta la susceptibilidad a la desmineralización del esmalte.

Recomendaciones científicas para proteger tus dientes del frío

  • Utilizar una pasta desensibilizante con nitrato potásico o arginina, bajo recomendación profesional
  • Realizar un cepillado suave con un cepillo de dureza suave (o media solo si lo indica tu dentista)
  • Evitar contrastes bruscos de temperatura en alimentos y bebidas
  • Reducir el consumo de bebidas y alimentos azucarados, aunque sean calientes
  • Beber agua con regularidad para ayudar a mantener la hidratación oral
  • Completar la higiene con métodos interdentales adaptados a cada paciente
  • Acudir a revisiones periódicas para detectar desgaste, caries o problemas periodontales

Cuándo conviene acudir al dentista

Solicita una revisión profesional si notas:

  • Sensibilidad persistente al frío
  • Sangrado o inflamación gingival
  • Dolor mandibular, sobrecarga o sospecha de bruxismo
  • Molestias al masticar o sospecha de microfracturas

Una exploración detallada permite establecer un diagnóstico preciso y planificar el tratamiento más adecuado en cada caso.

Conclusión: el frío como desencadenante, no como causa única

El frío de Valladolid —intenso, seco y a menudo acompañado de niebla sobre el Pisuerga— no suele ser la causa única de los problemas dentales, pero sí puede actuar como desencadenante de molestias cuando existe alguna alteración previa. Conocer cómo afecta el frío a los dientes, adoptar medidas preventivas y acudir a revisiones periódicas es la mejor forma de proteger tu salud bucodental durante el invierno.

Si notas que el frío te provoca dolor, sensibilidad o molestias, puedes solicitar una valoración en nuestra clínica. Estaremos encantados de ayudarte a identificar el origen del problema y recomendarte el tratamiento más adecuado. Pide cita aquí.